Canadá y Alaska ofrecen uno de los grandes viajes de naturaleza del continente americano, combinando montañas, glaciares, lagos alpinos, bosques boreales y fiordos salvajes.
La ruta comienza en Calgary y atraviesa las Rocosas Canadienses, recorriendo Banff, Lake Louise, el Campo de Hielo Columbia, Jasper y algunos de los paisajes más icónicos del oeste de Canadá.
El viaje continúa hasta Vancouver, una de las ciudades más bellas de Norteamérica, situada entre el océano Pacífico, bosques costeros y montañas.
Desde allí comienza un crucero de siete noches por Alaska a bordo de Holland America, navegando por el Pasaje Interior, Juneau, Skagway, Glacier Bay y Ketchikan.
Una experiencia pensada para viajeros amantes de la naturaleza, la fotografía, los grandes paisajes y la fauna salvaje, con posibilidad de observar osos, alces, ballenas, águilas calvas, focas y glaciares activos.
Destaca Heritage Park, donde se recrea la historia de Alberta y la importancia que tuvieron el ferrocarril, la ganadería y la industria petrolera en el desarrollo de la región.
Calgary también permite una primera aproximación a la cultura del oeste canadiense antes de entrar en las montañas.
Calgary puede visitarse durante todo el año.
Para este viaje, la mejor época es de junio a septiembre, cuando las Rocosas están plenamente accesibles y los días son largos.
En mayo todavía puede haber nieve en zonas altas, mientras que de octubre a abril el viaje cambia por completo hacia condiciones invernales.
Banff ofrece paisajes de montaña, lagos de origen glaciar, ríos turquesa y miradores panorámicos.
En los alrededores es posible observar fauna como wapitíes, ciervos, cabras montesas, carneros de las Rocosas y, con suerte, osos negros o grizzlies.
El pueblo de Banff añade ambiente alpino, restaurantes, tiendas y opciones de actividades opcionales como vuelos panorámicos.
La mejor época es de junio a septiembre, cuando los lagos están descongelados y la mayoría de rutas y miradores están abiertos.
Julio y agosto son los meses más concurridos, pero también los de clima más estable.
Mayo y octubre pueden ser muy fotogénicos, aunque algunas zonas de montaña pueden estar condicionadas por nieve.
Lake Louise destaca por su color turquesa intenso y la vista directa hacia el Glaciar Victoria.
Moraine Lake, accesible habitualmente entre junio y septiembre, ofrece una de las panorámicas más espectaculares de las Rocosas.
La jornada puede completarse con la visita al Lago Esmeralda, famoso por su color profundo y entorno boscoso.
La mejor época es de junio a septiembre.
Moraine Lake suele estar accesible solo durante estos meses, dependiendo de la nieve.
A principios de temporada algunos lagos pueden estar parcialmente congelados, mientras que en septiembre los colores otoñales comienzan a transformar el paisaje.
Durante el recorrido destacan la Montaña Castillo, el Glaciar Pata de Cuervo, los lagos Bow y Peyto, además del Glaciar Athabasca.
El paseo en Ice Explorer permite vivir una experiencia directa sobre el hielo, rodeado por montañas y lenguas glaciares.
Es una de las etapas más impresionantes del viaje por las Rocosas.
La mejor época es de junio a septiembre, cuando la carretera y las actividades glaciares operan con normalidad.
De mayo a octubre algunas zonas pueden seguir siendo accesibles, pero las condiciones varían según nieve y meteorología.
En invierno el paisaje es espectacular
Jasper permite disfrutar de cañones, lagos de montaña, bosques boreales y grandes panorámicas.
La fauna puede incluir alces, wapitíes, osos, cabras montesas, carneros de las Rocosas y numerosas aves.
El Monte Robson, el pico más alto de las Rocosas Canadienses, es uno de los grandes hitos paisajísticos de la ruta.
La mejor época es de junio a septiembre.
Durante estos meses los días son largos, las carreteras están abiertas y la fauna es activa.
Mayo y octubre son meses más tranquilos, aunque con condiciones más variables.
La visita de ciudad incluye Yaletown, Chinatown, Gastown, Stanley Park y Granville Island.
Stanley Park permite observar tótems indígenas y disfrutar de vistas sobre la bahía, mientras que Gastown conserva el ambiente histórico de la ciudad.
Granville Island aporta artesanía local, mercado, gastronomía y ambiente marítimo.
Vancouver puede visitarse durante todo el año.
Para combinar con crucero de Alaska, la mejor época es de mayo a septiembre.
Junio a septiembre ofrece mejor clima, días largos y condiciones ideales para actividades al aire libre.
Durante la navegación destacan los canales protegidos, las paredes montañosas, los bosques del Tongass y la posibilidad de observar fauna marina.
El paisaje cambia constantemente entre niebla, hielo, mar abierto, bahías tranquilas y pequeños puertos históricos.
Es uno de los grandes momentos contemplativos del viaje.
La temporada de cruceros por Alaska suele ir de mayo a septiembre.
Junio, julio y agosto ofrecen temperaturas más suaves y días largos.
Septiembre puede ser más fresco y lluvioso, pero también menos concurrido y muy fotogénico.
El Glaciar Mendenhall permite caminar por senderos panorámicos y contemplar el hielo, el lago glaciar y la cascada Nugget.
El Bosque Nacional Tongass ofrece senderos entre vegetación húmeda y paisajes muy diferentes a las Rocosas.
Opcionalmente, Juneau permite realizar kayak, vuelos panorámicos o salidas en barco para observar ballenas jorobadas.
La mejor época es de junio a septiembre.
Durante estos meses hay más actividad de fauna, mejores condiciones para excursiones y días largos.
La lluvia es frecuente en Alaska durante toda la temporada, por lo que conviene viajar preparado.
Destacan Broadway Street, el Red Onion Saloon, el Museo de la Fiebre del Oro y el Parque Histórico del Klondike.
El tren White Pass es una de las excursiones más famosas, ascendiendo por montañas, gargantas y antiguos trazados ferroviarios.
La zona ofrece también opciones de helicóptero, rutas históricas y fotografía de paisajes alpinos.
Skagway se visita principalmente durante la temporada de cruceros, de mayo a septiembre.
Junio a agosto ofrece el clima más estable, mientras que septiembre tiene una atmósfera más otoñal.
El gran atractivo son los glaciares que descienden desde las montañas hasta el mar.
Durante la navegación es posible observar desprendimientos de hielo, focas sobre placas flotantes, aves marinas y, con suerte, ballenas o nutrias marinas.
El barco realiza maniobras para permitir la observación desde diferentes puntos de cubierta.
La temporada de navegación por Glacier Bay es de mayo a septiembre.
Junio a agosto ofrece días largos y mejor temperatura.
Mayo y septiembre pueden tener un ambiente más frío, menos viajeros y paisajes muy fotogénicos.
Creek Street es uno de los lugares más fotografiados, con construcciones sobre el agua y un fuerte carácter histórico.
El Totem Heritage Center y las zonas de tótems permiten conocer la tradición artística de los pueblos indígenas de la región.
También se pueden realizar excursiones opcionales en hidroavión, pesca, canoas o visitas a fiordos cercanos.
Ketchikan se visita durante la temporada de cruceros, de mayo a septiembre.
Es una de las zonas más lluviosas de Alaska, por lo que la lluvia forma parte del paisaje.
Julio y agosto son buenos meses para salmón y actividad de fauna.