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Japón en flor y buceo en Okinawa

Tokio

Tradición, vanguardia y energía urbana

Monte Fuji y Hakone

Paisajes volcánicos y aguas termales

Kioto

La antigua capital imperial

Osaka

Gastronomía y energía urbana

Ishigaki

Mantas gigantes y arrecifes subtropicales

Parque Nacional de Iriomote-Ishigaki

Arrecifes, manglares y selva subtropical

Taketomi

Tradición isleña y arrecifes coralinos

Este viaje combina la primavera japonesa con una experiencia de buceo muy especial en el extremo sur del país. La ruta comienza en Tokio, continúa hacia el entorno del Monte Fuji y atraviesa algunos de los grandes escenarios culturales de Kioto y Osaka antes de volar al Japón subtropical.

La primera parte está pensada para disfrutar del país durante la floración del cerezo, una de las épocas más evocadoras para recorrer jardines, templos, avenidas y paisajes de montaña. Tokio muestra la energía contemporánea de Japón, el Monte Fuji aporta la imagen natural más icónica del destino y Kioto ofrece el contraste sereno de templos, barrios tradicionales y arquitectura histórica.

La segunda parte del viaje se desarrolla en Ishigaki y el Parque Nacional de Iriomote-Ishigaki, uno de los ecosistemas marinos más valiosos de Japón. Sus arrecifes coralinos, aguas subtropicales, manglares y biodiversidad convierten la zona en una alternativa muy diferente a los destinos de buceo más habituales de Asia.

Durante varios días, el buceo será el eje del viaje, con inmersiones desde barco en arrecifes seleccionados según las condiciones del mar. Corales, tortugas, peces tropicales, vida macro y la posibilidad de encuentros con mantas hacen de Ishigaki una base privilegiada para descubrir el Japón submarino.

La ruta se completa con Taketomi, una isla tradicional de calles de arena blanca, casas de tejados rojos y ritmo pausado. Es un programa ideal para buceadores que buscan un destino distinto, combinando cultura japonesa, primavera, naturaleza subtropical y fondos marinos poco habituales.

Itinerario
15 días de aventura
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Salida hacia Japón

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Comienza el viaje hacia Japón, un destino donde la primavera transforma templos, jardines y avenidas con la floración del cerezo. La jornada está dedicada al vuelo internacional y a la primera transición hacia un país de contrastes: grandes ciudades, montañas sagradas, barrios históricos y un sur subtropical de arrecifes coralinos. Durante el trayecto empieza a tomar forma una ruta poco habitual, que une cultura japonesa y buceo en Okinawa. Es el inicio de una experiencia pensada para viajeros que desean descubrir Japón desde dos perspectivas complementarias: la belleza estacional de sus paisajes y la vida marina de sus islas del sur.

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Llegada a Tokio

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La llegada a Tokio introduce de lleno en la energía de la capital japonesa. Tras el traslado, la ciudad empieza a mostrarse con su mezcla de templos, jardines, estaciones animadas, barrios contemporáneos y pequeños restaurantes donde la vida cotidiana tiene un ritmo propio. La experiencia principal del día es aclimatarse al país y dar los primeros paseos entre calles que, en primavera, pueden aparecer salpicadas por los tonos suaves de los cerezos. Tokio recibe al viajero con una combinación de orden, luz urbana y detalles tradicionales que anticipan la intensidad cultural del recorrido.

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Monte Fuji en primavera

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La jornada nos acerca al entorno del Monte Fuji, el gran icono natural de Japón. El paisaje cambia al salir de Tokio y la silueta volcánica del Fuji aparece como una presencia simbólica, especialmente evocadora durante la primavera. La experiencia principal del día es disfrutar de miradores, lagos, jardines y rincones donde la montaña se integra con la estética japonesa del paisaje. Si la meteorología acompaña, la combinación de cerezos, aire limpio y perfil volcánico ofrece una de las imágenes más memorables del viaje. Es una jornada de naturaleza, fotografía y contemplación.

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Tokio en floración

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Hoy descubriremos algunos de los rincones más representativos de Tokio durante una de sus épocas más especiales. La ciudad combina parques, templos, santuarios y avenidas donde la floración del cerezo añade una dimensión muy japonesa a la experiencia urbana. La visita permite alternar lugares tradicionales con barrios modernos, mercados, zonas comerciales y espacios verdes donde los tokiotas celebran la llegada de la primavera. La fauna no es protagonista aquí, pero sí lo son la cultura, la gastronomía, la fotografía y la vida cotidiana. Tokio muestra su lado más elegante y efímero, marcado por la belleza breve del sakura.

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Camino a Kioto

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Dejamos Tokio para continuar hacia Kioto, antigua capital imperial y corazón cultural de Japón. El desplazamiento en tren permite vivir una de las experiencias más características del país, atravesando paisajes urbanos y rurales con la eficacia propia del transporte japonés. Al llegar, el ambiente cambia: Kioto invita a caminar más despacio, observar fachadas de madera, callejuelas tradicionales y barrios donde la historia se percibe en cada detalle. La experiencia principal del día es entrar en una ciudad profundamente ligada a templos, jardines, ceremonia y estética. El viaje gana calma y una dimensión más espiritual.

6

Templos y jardines de Kioto

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Comienza uno de los días más bellos del viaje, dedicado a los templos, jardines y paisajes culturales de Kioto. En primavera, la ciudad adquiere una atmósfera especial: pétalos sobre los caminos, estanques rodeados de vegetación, arquitectura tradicional y santuarios que parecen diseñados para contemplar cada estación. La experiencia principal es recorrer algunos de sus espacios más emblemáticos, combinando espiritualidad, fotografía y paseos entre barrios históricos. Kioto emociona por la armonía entre naturaleza y cultura, por el silencio de sus jardines y por la forma en que cada rincón transmite una belleza contenida.

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Osaka y el Japón urbano

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La ruta prosigue hacia Osaka, una ciudad abierta, vital y gastronómica que ofrece un contraste perfecto con la serenidad de Kioto. Antes de llegar, aún queda tiempo para disfrutar de últimas visitas culturales y cerrar la etapa más clásica del viaje. Osaka recibe con canales, mercados, barrios iluminados y una energía más desenfadada. La experiencia principal del día es descubrir el Japón urbano desde una perspectiva cercana y sabrosa, con la cocina local como gran protagonista. Entre castillos, avenidas comerciales y pequeños restaurantes, Osaka aporta ritmo, ambiente nocturno y una despedida vibrante antes de volar al sur.

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Rumbo al Japón subtropical

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Hoy cambiamos completamente de escenario y volamos hacia Ishigaki, en el archipiélago de Yaeyama. El Japón de templos y grandes ciudades deja paso a un entorno subtropical donde la selva, los manglares y los arrecifes coralinos definen el paisaje. La experiencia principal del día es entrar en contacto con esta cara menos conocida del país, marcada por la cultura de Okinawa y una relación muy estrecha con el mar. Según el programa, la jornada puede incluir actividades de naturaleza en Yaeyama, navegación suave o paseos por entornos de manglar. El viaje se prepara para su gran bloque submarino.

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Buceo en Iriomote-Ishigaki

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La jornada comienza con la salida en barco hacia los arrecifes del Parque Nacional de Iriomote-Ishigaki. Se realizarán varias inmersiones en puntos seleccionados según el estado del mar, la visibilidad y las corrientes. Los jardines de coral albergan tortugas marinas, peces mariposa, peces ángel, morenas, nudibranquios y bancos de peces tropicales. La experiencia permite descubrir un ecosistema subtropical muy distinto a otros destinos asiáticos, con arrecifes bien conservados y una fuerte cultura de respeto por el mar. Tras las inmersiones, regreso a tierra con tiempo para descansar y disfrutar del ambiente isleño.

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Arrecifes de Ishigaki

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La jornada continúa con nuevas salidas en barco hacia los arrecifes que rodean Ishigaki y las islas cercanas. Se realizarán inmersiones en zonas elegidas por el equipo local según las mejores condiciones del día. El fondo alterna corales duros, áreas arenosas, pequeñas paredes y estaciones de limpieza donde puede aparecer vida de mayor tamaño. Además de tortugas y peces tropicales, la zona es conocida por la posible presencia de mantas en determinadas épocas y puntos. Cada inmersión aporta una lectura diferente del Japón submarino, un mundo de color, calma y biodiversidad poco habitual para muchos buceadores.

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Buceo entre corales y manglares

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La jornada comienza con la salida en barco hacia nuevos puntos del entorno de Iriomote-Ishigaki, un parque nacional que protege arrecifes, manglares y selvas subtropicales. Se realizarán inmersiones adaptadas a las condiciones del mar, buscando variedad de fondos y vida marina. Los corales sirven de refugio a peces payaso, peces globo, peces león, morenas, crustáceos y pequeñas especies muy atractivas para la fotografía macro. En superficie, el paisaje de islas verdes y aguas turquesas refuerza la sensación de estar en un Japón inesperado. Tras el buceo, la tarde invita a descansar o explorar el entorno.

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Últimas inmersiones en Yaeyama

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La jornada ofrece nuevas inmersiones desde barco en el archipiélago de Yaeyama, aprovechando la diversidad de puntos disponibles alrededor de Ishigaki, Taketomi e Iriomote. Los arrecifes muestran un mosaico de corales, bancos de peces tropicales, tortugas, rayas y vida macro, con inmersiones que pueden variar mucho según corrientes y visibilidad. La experiencia principal es seguir profundizando en un destino de buceo con identidad propia, regulado, cuidado y muy ligado a la cultura marina de Okinawa. Tras regresar a tierra, queda tiempo para disfrutar de la gastronomía local y del ritmo pausado de la isla.

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Taketomi tradicional

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Después de varios días centrados en el buceo, la ruta dedica la jornada a Taketomi, una pequeña isla tradicional situada cerca de Ishigaki. El desplazamiento en ferry introduce un paisaje de aguas claras y arrecifes poco profundos antes de llegar a un pueblo de calles de arena blanca, tejados rojos y muros de coral. La experiencia principal del día es pasear sin prisa por una isla donde la cultura de Okinawa conserva una escala íntima y muy fotogénica. Playas, arquitectura local, flores tropicales y ambiente pausado completan una jornada perfecta para descansar, fotografiar y cerrar la etapa subtropical.

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Regreso a Tokio

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Dejamos Ishigaki para regresar a Tokio, cerrando el contraste entre el Japón subtropical y la gran capital. La jornada permite ordenar las sensaciones de los últimos días: arrecifes coralinos, manglares, tortugas, peces tropicales y cultura de Okinawa dan paso nuevamente al ritmo urbano. Según la logística del viaje, puede realizarse alguna visita final en el entorno de la capital, ideal para una última mirada a la primavera japonesa. La experiencia del día funciona como transición y despedida, combinando el recuerdo del mar con los templos, jardines y calles que marcaron el inicio del recorrido.

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Salida de Japón

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El viaje llega a su fin con el traslado de salida y el regreso desde Japón. Atrás queda una ruta muy completa que ha unido la floración del cerezo, los paisajes del Monte Fuji, la tradición de Kioto, la energía de Osaka y los arrecifes subtropicales de Okinawa. La experiencia deja una imagen distinta del país, más amplia que la ruta cultural clásica y más sorprendente que un viaje de buceo convencional. Japón se despide con la sensación de haber descubierto un destino donde la belleza puede aparecer en un templo, en una calle en flor o bajo el agua.

¿Que incluye?

  • Alojamiento durante la ruta.
  • Traslados indicados en el programa.
  • Tren bala y vuelos domésticos incluidos en el itinerario.
  • Visitas privadas en Tokio, Monte Fuji, Kioto y Osaka.
  • Guía o intérprete de habla española durante el viaje.
  • 15 inmersiones desde barco en la zona de Ishigaki e Iriomote-Ishigaki.
  • Guía de buceo.
  • Bebidas, fruta y snacks entre inmersiones.
  • Actividades de naturaleza en Yaeyama.
  • Excursión a Taketomi.
  • Régimen de comidas según itinerario.
  • Seguro básico de viaje.

¿Que no incluye?

  • Vuelos internacionales.
  • Desayunos, comidas o cenas no indicados en el itinerario.
  • Bebidas no especificadas.
  • Alquiler de equipo de buceo.
  • Seguro específico de buceo.
  • Seguro de cancelación.
  • Entradas a museos, templos, actividades o exposiciones no especificadas.
  • Gastos personales.
  • Propinas.
  • Suplemento de habitación individual.
  • Cualquier servicio no indicado expresamente en el apartado Incluye.

¿Que ver en Tokio?

Entre las visitas más importantes destacan Asakusa y el templo Senso-ji, el santuario Meiji, Shibuya, Shinjuku, Ginza, Akihabara, Harajuku, Ueno y la bahía de Tokio.

También merece la pena dedicar tiempo a sus mercados, izakayas, jardines tradicionales, miradores panorámicos y barrios menos turísticos, donde se descubre una cara más cotidiana de la ciudad. Desde Tokio pueden realizarse excursiones a Nikko, Kamakura, Hakone, Monte Fuji o Sawara.

¿Cuando viajar a Tokio?

Tokio puede visitarse durante todo el año. Marzo y abril son meses muy especiales por la floración del cerezo, aunque también son fechas de alta demanda. Mayo y junio ofrecen temperaturas agradables antes de la llegada del verano húmedo.

Julio y agosto son calurosos y húmedos, con posibilidad de lluvias intensas o tifones. Octubre y noviembre son excelentes para viajar, con clima agradable y colores otoñales. De diciembre a febrero el ambiente es frío, seco y con menor afluencia.

¿Que ver en Monte Fuji y Hakone?

Los grandes atractivos son las vistas del Monte Fuji, el lago Ashi, el valle volcánico de Owakudani, los baños onsen y los paisajes de montaña. Hakone también permite disfrutar de travesías en barco, rutas panorámicas y alojamientos tradicionales.

La visibilidad del Fuji depende mucho de la meteorología, por lo que verlo despejado nunca está garantizado. Aun así, la región mantiene un gran interés por sus paisajes, aguas termales y ambiente tranquilo.

¿Cuando viajar a Monte Fuji y Hakone?

Enero y febrero suelen ofrecer algunas de las mejores vistas del Fuji gracias al aire frío y seco. Marzo y abril combinan primavera y floración, aunque la visibilidad puede ser variable.

Junio a septiembre son meses más húmedos, con más nubes y menor probabilidad de vistas despejadas. Octubre y noviembre son muy recomendables por el color otoñal y el clima agradable. Diciembre ofrece buena visibilidad y ambiente invernal.

¿Que ver en Kioto?

Kioto reúne algunos de los monumentos más importantes de Japón, como Kinkaku-ji, el bosque de bambú de Arashiyama, Fushimi Inari Taisha, Kiyomizu-dera y el castillo Nijo.

El barrio histórico de Gion conserva el ambiente del antiguo Kioto, con casas de madera, casas de té y calles especialmente bellas al atardecer. Los jardines zen, mercados tradicionales y pequeñas callejuelas convierten cada paseo en una experiencia diferente.

¿Cuando viajar a Kioto?

Marzo y abril destacan por la floración de los cerezos, aunque son fechas muy solicitadas. Mayo y junio ofrecen temperaturas agradables antes del verano.

Julio y agosto son cálidos y húmedos, aunque coinciden con festivales importantes. Octubre y noviembre constituyen probablemente la mejor época gracias al color otoñal de templos y jardines. El invierno ofrece una ciudad más tranquila.

¿Que ver en Osaka?

El Castillo de Osaka constituye uno de los principales símbolos de la ciudad y ofrece un contraste interesante con los barrios modernos. Dotonbori, Namba y Shinsaibashi concentran actividad comercial, luces, restaurantes y ambiente nocturno.

El mercado de Kuromon permite descubrir la riqueza gastronómica local, mientras que Umeda ofrece modernos rascacielos y buenos miradores. Osaka es además una base excelente para Kioto, Nara, Kobe y el resto de Kansai.

¿Cuando viajar a Osaka?

Osaka puede visitarse durante todo el año. Primavera y otoño ofrecen las mejores condiciones climáticas para recorrer la ciudad a pie.

El verano resulta cálido y húmedo, aunque coincide con numerosos festivales y mucha vida en la calle. El invierno mantiene temperaturas relativamente suaves y una menor afluencia de visitantes.

¿Que ver en Ishigaki?

Los arrecifes que rodean Ishigaki albergan corales duros y blandos, tortugas marinas, morenas, peces león, peces mariposa, peces ángel y bancos de peces tropicales. El gran protagonista del buceo son las mantas gigantes.

En puntos como Manta Point y Manta Scramble pueden observarse mantas alimentándose o utilizando estaciones de limpieza. Las inmersiones también permiten descubrir jardines de coral, pequeñas paredes, cuevas, fondos arenosos y mucha vida macro.

¿Cuando viajar a Ishigaki?

Ishigaki puede bucearse durante todo el año. Abril a noviembre ofrece temperaturas cálidas y mar muy agradable, con especial interés para mantas en varios momentos de la temporada.

Septiembre y octubre suelen ser meses muy buenos para observar mantas, aunque puede haber tifones. Noviembre a febrero mantiene agua templada gracias al clima subtropical y buena visibilidad. Marzo marca el inicio de una época más estable.

¿Que ver en Parque Nacional de Iriomote-Ishigaki?

Los arrecifes presentan coral duro y blando, jardines de anémonas y una gran diversidad de peces tropicales. Es frecuente encontrar tortugas verdes, rayas, bancos de fusileros, carángidos y nudibranquios.

Las islas de Iriomote y Kohama también destacan por manglares, cascadas y selvas subtropicales. La combinación de buceo, navegación y naturaleza terrestre convierte esta área en una de las más completas de Okinawa.

¿Cuando viajar a Parque Nacional de Iriomote-Ishigaki?

Mayo a octubre ofrece aguas cálidas y gran actividad marina, aunque julio a septiembre pueden registrar tifones. Es una época muy atractiva para buceadores con margen de flexibilidad.

Noviembre a abril proporciona buena visibilidad y temperaturas agradables para el buceo, con un ambiente más tranquilo. Primavera y otoño suelen equilibrar bien condiciones marinas y comodidad en superficie.

¿Que ver en Taketomi?

Los arrecifes albergan peces tropicales, tortugas marinas, peces mariposa, peces ángel, peces payaso, morenas y numerosos nudibranquios. Las aguas poco profundas y la buena visibilidad favorecen la fotografía submarina y el snorkel.

En superficie destacan el pueblo tradicional, los paseos por calles de arena, las playas claras y el ambiente pausado de Okinawa. Su cercanía a Ishigaki facilita incluirla como excursión de naturaleza y cultura local.

¿Cuando viajar a Taketomi?

Taketomi puede visitarse durante todo el año. Primavera y otoño ofrecen probablemente las mejores condiciones para combinar playa, cultura y buceo.

El verano presenta aguas muy cálidas y gran actividad marina, aunque con posibilidad de tifones. El invierno mantiene temperaturas suaves, buena visibilidad y un ambiente más tranquilo.