Las Tierras Altas de Islandia, o Highlands, forman el corazón más remoto y salvaje del país. Se trata de una vasta región interior de montañas, desiertos volcánicos, campos de lava, ríos glaciares, géiseres, fumarolas, cráteres y paisajes de colores minerales que parecen pertenecer a otro planeta.
A diferencia de la Ring Road, las Highlands requieren planificación, vehículos adecuados y una fuerte dependencia de la temporada. Muchas rutas solo son accesibles durante el verano y algunas carreteras F implican vadeos, grava, aislamiento y condiciones cambiantes.
Es una zona pensada para viajeros experimentados, amantes del trekking, la fotografía de paisaje y las expediciones en 4x4, con lugares tan emblemáticos como Landmannalaugar, Kerlingarfjöll, Askja o Þórsmörk.
Landmannalaugar es uno de los paisajes más famosos de las Highlands, con montañas de riolita, campos de lava y baños termales naturales. Kerlingarfjöll ofrece montañas rojizas, fumarolas y senderos geotermales.
Askja, en el interior más remoto, permite descubrir una enorme caldera volcánica y el lago Víti, mientras que Þórsmörk combina valles verdes, glaciares y rutas de senderismo espectaculares.
La experiencia se centra en paisajes extremos, conducción de aventura, senderismo, fotografía y sensación de aislamiento. Es una Islandia muy diferente a la de las rutas costeras.
Las Tierras Altas tienen una temporada muy marcada. La mayoría de carreteras F abren normalmente entre finales de junio y septiembre, dependiendo de nieve, deshielo y estado de los ríos.
Julio y agosto son los meses más favorables para acceder a Landmannalaugar, Askja, Kerlingarfjöll y otras zonas interiores. Septiembre puede ofrecer colores espectaculares, pero también mayor riesgo de cierres tempranos.
De octubre a mayo gran parte del interior permanece inaccesible para vehículos convencionales y solo algunas excursiones especializadas pueden operar. Es imprescindible revisar el estado de carreteras, meteorología y permisos antes de entrar en esta región.