Las Islas Galápagos son uno de los destinos naturales más extraordinarios del planeta y un auténtico laboratorio vivo de evolución y biodiversidad.
Este viaje permite descubrir el archipiélago combinando inmersiones desde tierra con algunas de las experiencias naturales más representativas de las islas.
La ruta comienza en San Cristóbal, una isla donde la convivencia entre fauna y visitantes es constante, con colonias de lobos marinos, aves marinas y paisajes volcánicos únicos.
El programa incluye inmersiones en lugares emblemáticos como Kicker Rock, Cuevas de Hitler, Tijeretas, Seymour, Punta Carrión y Gordon Rocks, zonas donde es posible encontrar tiburones martillo, tortugas marinas, rayas, bancos de peces y grandes especies del Pacífico.
El viaje finaliza en Santa Cruz, combinando buceo con la visita a las famosas tortugas gigantes de Galápagos, túneles de lava y algunos de los paisajes terrestres más icónicos del archipiélago.
Una alternativa perfecta para buceadores que desean descubrir Galápagos sin realizar un crucero de vida a bordo, manteniendo un excelente equilibrio entre inmersiones, naturaleza y exploración terrestre.
La fauna de San Cristóbal es abundante y fácil de observar, ideal para quienes disfrutan de la fotografía y la contemplación tranquila:
La isla ofrece encuentros naturales constantes, sin necesidad de grandes desplazamientos ni esfuerzos físicos intensos.
El clima de San Cristóbal sigue los patrones generales de Galápagos, con dos estaciones marcadas por las corrientes oceánicas:
Temporada de Aguas Cálidas (diciembre – mayo)
Temporada de Aguas Frías (junio – noviembre)
Ambas temporadas ofrecen experiencias únicas, por lo que la elección depende del estilo de viaje: clima cálido y mar tranquilo, o vida marina más intensa y paisajes más contrastados.
Aunque Baltra no es una isla de grandes excursiones, ofrece encuentros cercanos con especies emblemáticas desde el primer momento:
Para viajeros que disfrutan de la observación tranquila y la fotografía, Baltra ofrece una primera muestra del ecosistema único de Galápagos.
El clima en Baltra sigue los patrones generales del archipiélago, con dos estaciones marcadas por las corrientes oceánicas:
Temporada de Aguas Cálidas (diciembre – mayo)
Temporada de Aguas Frías (junio – noviembre)
Ambas temporadas son adecuadas para visitar Baltra, ya que la isla funciona principalmente como punto de entrada y salida, pero cada una ofrece matices distintos en el paisaje y la fauna.
Aunque Guayaquil es una ciudad costera, su entorno inmediato ofrece una sorprendente riqueza natural, perfecta para amantes de la fauna tropical y la fotografía:
Para viajeros que buscan naturaleza accesible sin alejarse demasiado de la ciudad, Guayaquil ofrece opciones ideales.
El clima de Guayaquil es tropical, cálido y húmedo durante todo el año, pero presenta dos estaciones marcadas:
Temporada Seca (junio – noviembre)
Temporada Húmeda (diciembre – mayo)
Ambas temporadas permiten disfrutar de Guayaquil, por lo que la elección depende del estilo de viaje: clima más estable o naturaleza tropical en su máximo esplendor.
En el agua, Santa Cruz ofrece tiburones de arrecife, rayas, tortugas marinas, bancos de peces, morenas y formaciones volcánicas cubiertas de vida.
En tierra, las tierras altas permiten observar tortugas gigantes, vegetación endémica y paisajes húmedos muy diferentes a la costa seca del archipiélago.
Santa Cruz puede visitarse durante todo el año.
De diciembre a mayo las aguas suelen ser más cálidas y la visibilidad puede ser mejor.
De junio a noviembre aumenta la productividad marina y la actividad de grandes especies, aunque el agua es más fría.
No se desaconseja ningún mes, pero para buceadores frioleros puede ser más cómoda la temporada cálida.
La visita más importante es la reserva de tortugas gigantes en las tierras altas de Santa Cruz.
Además, Puerto Ayora permite pasear junto al mar, visitar tiendas locales y disfrutar de una cena en tierra, la única comida no incluida del itinerario.
Puerto Ayora puede visitarse todo el año.
De diciembre a mayo el clima es más cálido y húmedo, con vegetación más verde.
De junio a noviembre el ambiente es más fresco y seco, ideal para combinar con la temporada de grandes pelágicos.
No hay meses desaconsejados, aunque conviene reservar extensiones con antelación.