Este viaje combina algunos de los grandes paisajes de safari del norte de Tanzania con una extensión final de buceo en la isla de Pemba, uno de los destinos marinos más salvajes y menos masificados del océano Índico.
La ruta comienza en las sabanas y bosques de baobabs de Tarangire, un parque especialmente conocido por sus grandes manadas de elefantes y por la belleza de sus paisajes abiertos. Continúa hacia el Área de Conservación del Ngorongoro, donde el cráter volcánico crea uno de los escenarios más espectaculares de África para observar fauna salvaje.
El viaje prosigue hacia el Serengeti, símbolo absoluto del safari africano y territorio de grandes depredadores, manadas de herbívoros y horizontes infinitos. Sus llanuras ofrecen una experiencia intensa para amantes de la naturaleza, la fotografía y la vida salvaje.
La última parte del programa se desarrolla en Pemba, el lado más remoto del archipiélago de Zanzíbar. Sus paredes submarinas, jardines de coral, fuertes corrientes nutritivas y abundante vida marina convierten la isla en una extensión perfecta para buceadores que buscan arrecifes poco frecuentados, buena visibilidad y una sensación real de exploración.
Las inmersiones recorren paredes que descienden a gran profundidad, donde es frecuente observar barracudas, carángidos, napoleones, tiburones de arrecife, tortugas y gran variedad de corales.
Los jardines de coral blando y grandes gorgonias crean excelentes escenarios para fotografía submarina.
En superficie, la isla ofrece plantaciones de clavo, manglares, pueblos costeros y una atmósfera mucho más tranquila que Zanzíbar.
Pemba puede visitarse durante todo el año.
Las mejores condiciones de buceo se dan entre junio y octubre y de enero a marzo, con muy buena visibilidad.
Abril y mayo son más lluviosos y pueden afectar al estado del mar.
Noviembre y diciembre traen lluvias cortas, normalmente compatibles con el buceo y la estancia.
El principal atractivo es la Gran Migración, uno de los mayores espectáculos naturales del planeta. Según la época, las manadas se desplazan por distintos sectores del parque ofreciendo escenas de supervivencia, nacimientos y persecuciones.
También es uno de los mejores lugares de África para observar el Big Five, además de guepardos, hienas, chacales, jirafas, hipopótamos, cocodrilos y numerosas aves.
Los kopjes son excelentes puntos para localizar felinos, mientras que los ríos concentran fauna durante la estación seca.
El Serengeti puede visitarse todo el año, aunque la ubicación de la Gran Migración cambia según la estación.
Entre enero y marzo las manadas se concentran en el sur, donde nacen miles de crías.
Abril y mayo traen lluvias largas, paisajes verdes y menos visitantes.
De junio a octubre las manadas avanzan hacia el norte y protagonizan los cruces de ríos. Noviembre y diciembre traen lluvias cortas y el regreso progresivo hacia el sur.
El cráter ofrece grandes oportunidades para observar el Big Five en una sola jornada. Leones, elefantes, búfalos, leopardos y rinocerontes negros comparten espacio con hienas, hipopótamos, cebras, ñus y antílopes.
Las lagunas interiores atraen flamencos, pelícanos y aves acuáticas, mientras los bosques esconden monos y elefantes de grandes colmillos.
Desde el borde del cráter se obtienen panorámicas espectaculares de toda la caldera.
Ngorongoro mantiene fauna durante todo el año.
Enero a marzo ofrece temperaturas agradables y buenas condiciones para safaris.
Abril y mayo son más lluviosos, con paisajes muy verdes y menos visitantes.
De junio a octubre el clima seco facilita la observación. Noviembre y diciembre traen lluvias cortas que mantienen el cráter muy atractivo.
El río Tarangire es el eje de vida del parque durante la estación seca. Sus orillas concentran elefantes, búfalos, cebras y antílopes.
Los baobabs africanos, algunos centenarios, crean uno de los paisajes más característicos del norte de Tanzania.
Además de elefantes, es frecuente observar leones, leopardos, guepardos, hienas, jirafas, facóqueros y más de quinientas especies de aves.
Tarangire puede visitarse durante todo el año.
Enero a marzo ofrece fauna dispersa y paisajes verdes.
Abril y mayo corresponden a la estación lluviosa, con caminos más complicados.
De junio a octubre el río concentra gran cantidad de animales. Noviembre y diciembre traen lluvias cortas y menor afluencia.