Esta expedición está diseñada para buceadores experimentados que buscan dos de los encuentros marinos más icónicos de Japón: los bancos de tiburones martillo de Yonaguni y las ballenas jorobadas de Amami Oshima.
El viaje comienza en Tokio antes de volar hacia Yonaguni, la isla más occidental del país y uno de los destinos de buceo avanzado más singulares de Asia. Durante varios días, las inmersiones se centran en la búsqueda de tiburones martillo, una experiencia intensa marcada por el azul abierto, las corrientes y la emoción de los grandes pelágicos.
La estancia en Yonaguni se completa con una inmersión en la conocida formación submarina de la isla, popularmente llamada la Atlántida japonesa, un paisaje rocoso que añade un componente misterioso y muy fotogénico al programa.
La segunda parte de la expedición se desarrolla en Amami Oshima, donde las salidas están orientadas al encuentro con ballenas jorobadas. La navegación, la observación de comportamiento animal y las posibles entradas al agua convierten esta etapa en una experiencia de naturaleza salvaje de enorme intensidad.
Como en toda expedición de fauna marina, los encuentros dependen de las condiciones naturales, el estado del mar y el comportamiento de los animales. Precisamente por eso, este viaje está pensado para viajeros que entienden el valor de la naturaleza libre y buscan una experiencia auténtica, exigente y difícil de repetir.
Entre las visitas más importantes destacan Asakusa y el templo Senso-ji, el santuario Meiji, Shibuya, Shinjuku, Ginza, Akihabara, Harajuku, Ueno y la bahía de Tokio.
También merece la pena dedicar tiempo a sus mercados, izakayas, jardines tradicionales, miradores panorámicos y barrios menos turísticos, donde se descubre una cara más cotidiana de la ciudad. Desde Tokio pueden realizarse excursiones a Nikko, Kamakura, Hakone, Monte Fuji o Sawara.
Tokio puede visitarse durante todo el año. Marzo y abril son meses muy especiales por la floración del cerezo, aunque también son fechas de alta demanda. Mayo y junio ofrecen temperaturas agradables antes de la llegada del verano húmedo.
Julio y agosto son calurosos y húmedos, con posibilidad de lluvias intensas o tifones. Octubre y noviembre son excelentes para viajar, con clima agradable y colores otoñales. De diciembre a febrero el ambiente es frío, seco y con menor afluencia.
El gran atractivo de Yonaguni son los tiburones martillo, que pueden aparecer en grupos numerosos cuando las condiciones son favorables. Las inmersiones suelen desarrollarse en aguas expuestas, con corriente y visibilidad variable, por lo que están orientadas a buceadores con experiencia.
Además de los martillos, la isla ofrece paisajes submarinos de roca, grandes azules, vida pelágica y la famosa estructura submarina de Yonaguni, una formación geológica que añade un componente misterioso y muy fotogénico a la experiencia.
La temporada más interesante para los tiburones martillo suele concentrarse entre enero y marzo, cuando las condiciones favorecen la presencia de grandes grupos en aguas de Yonaguni. Es una época de buceo avanzado, con mar variable y necesidad de flexibilidad.
La primavera y el otoño pueden ofrecer buenas condiciones generales, aunque con menor protagonismo de los martillos. El verano presenta aguas más cálidas, pero el interés principal de la isla para expediciones de grandes encuentros se concentra claramente en el invierno.
El gran protagonista de Amami Oshima en invierno es la ballena jorobada. Durante la temporada, estos cetáceos llegan a la zona para reproducirse y criar, ofreciendo la posibilidad de vivir encuentros desde embarcación y, cuando las condiciones lo permiten, entradas al agua respetuosas.
Además de las ballenas, la isla cuenta con arrecifes, peces tropicales, tortugas, playas tranquilas y paisajes de selva subtropical. Es un destino muy atractivo para fotografía de naturaleza, navegación y experiencias marinas de alta emoción.
Entre enero y marzo se concentra la mejor época para las ballenas jorobadas, con salidas específicas orientadas a su observación y nado responsable. Como toda experiencia de fauna salvaje, depende de condiciones naturales, comportamiento animal y seguridad en el mar.
La primavera y el otoño son agradables para naturaleza y mar, mientras que el verano ofrece aguas cálidas y ambiente tropical, aunque con posible influencia de tifones. Para expediciones de grandes encuentros, el invierno es la referencia principal.