El Parque Nacional Bako es uno de los espacios naturales más representativos de Sarawak y una excelente introducción a la biodiversidad de Borneo. Situado cerca de Kuching, combina selva tropical, manglares, acantilados costeros, playas aisladas y senderos que permiten descubrir distintos ecosistemas en un área relativamente compacta.
Su importancia radica en la variedad de ambientes que reúne y en la facilidad para observar fauna en libertad. A diferencia de otros parques más remotos, Bako permite vivir una experiencia selvática intensa sin grandes desplazamientos, con paisajes cambiantes y una presencia constante de vida silvestre.
Lo que hace especial a Bako es la convivencia entre mar y selva. Los senderos atraviesan bosques húmedos, zonas de vegetación costera y miradores naturales sobre formaciones rocosas erosionadas por el viento y el oleaje. Es un lugar muy agradecido para la fotografía de naturaleza y paisaje.
El gran símbolo de Bako es el mono narigudo, una de las especies más singulares de Borneo. También pueden observarse macacos, varanos, jabalíes barbudos, aves tropicales y una gran variedad de insectos, reptiles y pequeños animales de selva.
Además de la fauna, destacan los manglares, los senderos entre vegetación tropical, las playas salvajes y los miradores sobre el mar de China Meridional. Las caminatas permiten alternar observación de animales, fotografía y contacto directo con la selva costera.
La mejor época para visitar Bako suele ser entre marzo y octubre, cuando las lluvias tienden a ser menos persistentes y las caminatas resultan más cómodas. Aun así, el clima tropical puede traer chubascos en cualquier momento, algo que forma parte del carácter de la selva.
Entre noviembre y febrero las lluvias pueden ser más intensas y el estado del mar afectar a los accesos en barco. La vegetación se muestra especialmente exuberante, pero conviene asumir mayor flexibilidad en las actividades y posibles cambios según las condiciones locales.