Tokio es una de las grandes capitales del mundo y una puerta de entrada perfecta a Japón. La ciudad combina templos centenarios, barrios futuristas, jardines tranquilos, mercados, tecnología, moda, gastronomía y una vida urbana difícil de comparar con cualquier otro destino.
Su atractivo está precisamente en los contrastes. En una misma jornada es posible visitar un santuario sintoísta rodeado de bosque, cruzar el famoso paso de Shibuya, descubrir barrios de cultura pop, pasear entre rascacielos o cenar en pequeños restaurantes tradicionales.
Entre las visitas más importantes destacan Asakusa y el templo Senso-ji, el santuario Meiji, Shibuya, Shinjuku, Ginza, Akihabara, Harajuku, Ueno y la bahía de Tokio.
También merece la pena dedicar tiempo a sus mercados, izakayas, jardines tradicionales, miradores panorámicos y barrios menos turísticos, donde se descubre una cara más cotidiana de la ciudad. Desde Tokio pueden realizarse excursiones a Nikko, Kamakura, Hakone, Monte Fuji o Sawara.
Tokio puede visitarse durante todo el año. Marzo y abril son meses muy especiales por la floración del cerezo, aunque también son fechas de alta demanda. Mayo y junio ofrecen temperaturas agradables antes de la llegada del verano húmedo.
Julio y agosto son calurosos y húmedos, con posibilidad de lluvias intensas o tifones. Octubre y noviembre son excelentes para viajar, con clima agradable y colores otoñales. De diciembre a febrero el ambiente es frío, seco y con menor afluencia.