Pocos lugares del planeta permiten experimentar la sensación de bucear bajo enormes icebergs flotantes.
En Groenlandia, las aguas alimentadas directamente por los glaciares ofrecen uno de los escenarios submarinos más espectaculares y exclusivos del mundo, donde la transparencia del agua y el intenso color azul del hielo crean una atmósfera difícil de comparar con cualquier otro destino de buceo.
Cada iceberg constituye una estructura completamente diferente. La mayor parte de su volumen permanece oculta bajo el agua, formando paredes, cuevas, arcos y esculturas naturales que cambian continuamente debido al lento proceso de fusión y a las corrientes marinas.
El buceo se desarrolla siempre bajo estrictas medidas de seguridad, seleccionando cuidadosamente los icebergs estables y manteniendo distancias de seguridad frente a posibles desprendimientos.
Más que una inmersión centrada en la fauna, se trata de una experiencia geológica y paisajística absolutamente excepcional.
El principal atractivo consiste en explorar enormes masas de hielo cuya parte sumergida multiplica varias veces el tamaño visible desde la superficie.
Las tonalidades blancas y azules cambian constantemente según la incidencia de la luz, creando paisajes submarinos únicos.
Los fondos suelen presentar bosques de kelp, anémonas, estrellas de mar, erizos, nudibranquios y pequeños peces adaptados a las frías aguas polares.
En determinadas zonas pueden aparecer focas curiosas acercándose a los buceadores, mientras que durante la navegación no es raro observar ballenas alimentándose en los fiordos.
La extraordinaria transparencia del agua permite disfrutar de largas perspectivas y convierte este destino en uno de los mejores lugares del mundo para la fotografía submarina de paisaje.
La temporada de buceo suele desarrollarse entre junio y septiembre, coincidiendo con las mejores condiciones de navegación.
Durante junio y julio abundan los grandes icebergs recién desprendidos de los glaciares y las largas horas de luz facilitan las inmersiones.
Agosto ofrece temperaturas algo más agradables en superficie y excelentes condiciones para combinar buceo y navegación.
En septiembre disminuye la actividad turística y aparecen las primeras auroras boreales, aunque el agua mantiene prácticamente la misma temperatura durante toda la temporada.
Las inmersiones se realizan siempre con traje seco, ya que la temperatura del agua suele oscilar entre 0 y 4 °C incluso en pleno verano.