El Pasaje Interior de Alaska es una de las rutas marítimas más escénicas del mundo.
La navegación transcurre entre islas, fiordos, bosques templados, montañas escarpadas y pueblos históricos accesibles principalmente por mar.
Es una ruta ideal para observar naturaleza desde cubierta, con posibilidades de ver ballenas, águilas calvas, leones marinos y glaciares lejanos.
La experiencia del crucero permite disfrutar de Alaska con comodidad sin renunciar al paisaje salvaje.
Durante la navegación destacan los canales protegidos, las paredes montañosas, los bosques del Tongass y la posibilidad de observar fauna marina.
El paisaje cambia constantemente entre niebla, hielo, mar abierto, bahías tranquilas y pequeños puertos históricos.
Es uno de los grandes momentos contemplativos del viaje.
La temporada de cruceros por Alaska suele ir de mayo a septiembre.
Junio, julio y agosto ofrecen temperaturas más suaves y días largos.
Septiembre puede ser más fresco y lluvioso, pero también menos concurrido y muy fotogénico.