Cabo Douglas, en Fernandina, ofrece una de las inmersiones más singulares de Galápagos y del mundo.
La isla es una de las más jóvenes y volcánicas del archipiélago, con un ecosistema extremadamente productivo.
Aquí el buceo no se centra solo en grandes pelágicos, sino en especies únicas adaptadas a aguas frías y ricas en nutrientes.
Es una parada imprescindible para quienes buscan biodiversidad, comportamiento animal y fotografía de naturaleza diferente.
El gran protagonista es la iguana marina alimentándose bajo el agua, una escena exclusiva de Galápagos.
También pueden aparecer pingüinos, cormoranes no voladores, tortugas marinas, lobos marinos y peces adaptados a la corriente fría de Cromwell.
La mejor época para Fernandina suele ser de junio a noviembre, cuando las aguas frías aumentan la productividad marina.
De diciembre a mayo las condiciones son más cálidas y cómodas, aunque la actividad de especies asociadas a aguas frías puede variar.
No se desaconseja viajar, pero es importante llevar neopreno adecuado durante todo el año.