El Parque Nacional del Serengeti es uno de los espacios naturales más emblemáticos del planeta y un símbolo de la vida salvaje africana. Sus inmensas llanuras albergan una de las mayores concentraciones de fauna del mundo y forman, junto con Masái Mara, un único ecosistema donde millones de animales se desplazan siguiendo el ritmo de las lluvias.
Declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, protege sabanas, bosques de acacias, ríos estacionales y kopjes graníticos que sirven de refugio a leones, leopardos y guepardos.
El gran protagonista es la Gran Migración, un ciclo natural en el que ñus, cebras y gacelas recorren cientos de kilómetros buscando nuevos pastos.
Recorrer el Serengeti significa descubrir la imagen más auténtica de África, con amaneceres infinitos y fauna presente en cada jornada.
El principal atractivo es la Gran Migración, uno de los mayores espectáculos naturales del planeta. Según la época, las manadas se desplazan por distintos sectores del parque ofreciendo escenas de supervivencia, nacimientos y persecuciones.
También es uno de los mejores lugares de África para observar el Big Five, además de guepardos, hienas, chacales, jirafas, hipopótamos, cocodrilos y numerosas aves.
Los kopjes son excelentes puntos para localizar felinos, mientras que los ríos concentran fauna durante la estación seca.
El Serengeti puede visitarse todo el año, aunque la ubicación de la Gran Migración cambia según la estación.
Entre enero y marzo las manadas se concentran en el sur, donde nacen miles de crías.
Abril y mayo traen lluvias largas, paisajes verdes y menos visitantes.
De junio a octubre las manadas avanzan hacia el norte y protagonizan los cruces de ríos. Noviembre y diciembre traen lluvias cortas y el regreso progresivo hacia el sur.