Pemba representa el lado más salvaje del archipiélago de Zanzíbar. Mucho menos desarrollada que su isla vecina, conserva arrecifes prácticamente vírgenes considerados entre los mejores del océano Índico para el buceo.
Las fuertes corrientes favorecen una enorme biodiversidad y el crecimiento de jardines de coral, grandes gorgonias y paredes submarinas cubiertas de vida.
Su carácter remoto la convierte en un destino apreciado por buceadores experimentados que buscan calidad y escasa masificación.
La isla mantiene un marcado carácter rural, con aldeas y plantaciones de especias.
Las inmersiones recorren paredes que descienden a gran profundidad, donde es frecuente observar barracudas, carángidos, napoleones, tiburones de arrecife, tortugas y gran variedad de corales.
Los jardines de coral blando y grandes gorgonias crean excelentes escenarios para fotografía submarina.
En superficie, la isla ofrece plantaciones de clavo, manglares, pueblos costeros y una atmósfera mucho más tranquila que Zanzíbar.
Pemba puede visitarse durante todo el año.
Las mejores condiciones de buceo se dan entre junio y octubre y de enero a marzo, con muy buena visibilidad.
Abril y mayo son más lluviosos y pueden afectar al estado del mar.
Noviembre y diciembre traen lluvias cortas, normalmente compatibles con el buceo y la estancia.