El Parque Nacional del Lago Manyara se sitúa a los pies de la escarpa del Gran Valle del Rift y sorprende por la diversidad de paisajes concentrados en poco espacio. Bosques tropicales, llanuras, zonas pantanosas y un lago alcalino crean un safari muy variado.
Esta diversidad de hábitats favorece una riqueza faunística notable y una gran concentración de aves.
Manyara alcanzó fama por sus leones trepadores, un comportamiento poco habitual que todavía puede observarse ocasionalmente.
Su proximidad a Tarangire y Ngorongoro lo convierte en una parada habitual en los safaris del norte.
El bosque de entrada alberga babuinos, monos azules y monos vervet. Más adelante aparecen jirafas, elefantes, búfalos, cebras e hipopótamos.
Los leones trepadores son uno de sus grandes símbolos, aunque su observación depende del comportamiento natural de los animales.
El lago atrae flamencos, pelícanos, cigüeñas, espátulas y numerosas aves acuáticas.
Manyara ofrece buenas condiciones durante todo el año.
Enero a marzo es cálido y soleado, con buena actividad de mamíferos y aves.
Abril y mayo intensifican el verdor y aumentan el nivel del lago.
De junio a octubre la estación seca facilita la observación. Noviembre y diciembre traen lluvias cortas y aves migratorias.