Con 5.895 metros de altitud, el Kilimanjaro domina el paisaje del noreste de Tanzania y es la montaña aislada más alta del planeta. Declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO, es uno de los grandes objetivos para senderistas y montañeros.
Su ascensión no requiere conocimientos técnicos de alpinismo, aunque exige buena preparación física y adecuada aclimatación.
Durante la subida se atraviesan cinco ecosistemas, desde selvas tropicales hasta desiertos alpinos y glaciares permanentes.
Alcanzar Uhuru Peak representa una experiencia personal inolvidable y uno de los grandes desafíos del continente africano.
La ascensión recorre bosques tropicales habitados por monos colobos y aves de montaña antes de alcanzar páramos de altura con lobelias gigantes y senecios.
Las zonas superiores ofrecen paisajes volcánicos, glaciares y panorámicas sobre Kenia y Tanzania.
Rutas como Machame, Marangu, Lemosho o Rongai presentan características diferentes, aunque todas culminan en Uhuru Peak.
El amanecer desde la cumbre es una de las imágenes más memorables de África.
Las mejores condiciones se dan entre enero y marzo y de junio a octubre.
Abril y mayo corresponden a la temporada de lluvias largas y las rutas presentan mayor humedad.
Noviembre y diciembre registran lluvias cortas, aunque se siguen realizando ascensiones.
En cualquier estación hay grandes cambios de temperatura entre la base y la cumbre.