El Parque Nacional del Lago Nakuru es uno de los espacios protegidos más emblemáticos de Kenia y una parada habitual en los grandes circuitos de safari. Situado en pleno Gran Valle del Rift, protege un ecosistema donde el lago alcalino, los bosques de acacias, las zonas de matorral y las praderas crean un extraordinario refugio para la fauna africana.
Aunque durante décadas fue famoso por las concentraciones de flamencos que teñían de rosa las orillas del lago, hoy destaca especialmente por albergar una de las poblaciones de rinoceronte blanco y rinoceronte negro mejor protegidas del continente.
El reducido tamaño del parque facilita la localización de animales durante los safaris, permitiendo disfrutar de una extraordinaria diversidad de mamíferos y aves en una sola jornada.
Su excelente accesibilidad desde Nairobi y su riqueza natural convierten al Lago Nakuru en una visita imprescindible para quienes desean conocer algunos de los ecosistemas más representativos del Valle del Rift.
El principal atractivo del parque son sus importantes poblaciones de rinoceronte blanco y rinoceronte negro, que pueden observarse con relativa facilidad durante los recorridos en vehículo. También habitan leones, leopardos, búfalos, jirafas de Rothschild, cebras, facóqueros y numerosas especies de antílopes.
El lago continúa siendo uno de los mejores enclaves ornitológicos de África Oriental. Aunque el número de flamencos varía según el nivel del agua y la disponibilidad de alimento, es frecuente observar pelícanos, cormoranes, águilas pescadoras y martines pescadores.
Los miradores situados sobre los acantilados permiten contemplar magníficas panorámicas del lago y del Valle del Rift, mientras que los bosques de acacias amarillas ofrecen algunos de los paisajes más fotogénicos del parque.
La diversidad de hábitats hace que cada safari resulte diferente, convirtiendo Nakuru en uno de los parques con mayor variedad faunística de Kenia.
El Lago Nakuru puede visitarse durante todo el año.
Entre enero y marzo predominan los días secos y soleados, favoreciendo la observación de mamíferos y ofreciendo excelentes condiciones para la fotografía.
Abril y mayo corresponden a la temporada de lluvias largas. El parque adquiere un intenso color verde y aumenta la actividad de aves, aunque algunas pistas pueden encontrarse embarradas.
De junio a octubre el clima resulta más seco y agradable. Noviembre y diciembre registran lluvias cortas alternadas con abundantes periodos soleados, por lo que continúan siendo meses muy recomendables.