Este programa propone una vida a bordo especial por las Visayas, diseñada para buceadores que buscan algunos de los encuentros con tiburones más emocionantes de Filipinas. El crucero embarca y desembarca en Cebú y navega por una ruta centrada en Malapascua, Bohol y el sur de Cebú.
La ruta explora lugares conocidos por su concentración de grandes animales: Monad Shoal, estación de limpieza única para el tiburón zorro; zonas donde pueden aparecer mobulas, mantas, tiburones tigre, tiburones martillo y otros pelágicos; paredes profundas de Bohol; y áreas del sur de Cebú vinculadas al tiburón ballena.
Durante el crucero se realizan hasta 17 inmersiones, siempre sujetas a condiciones locales y al criterio del director de buceo. El itinerario combina estaciones de limpieza, cañones, túneles, paredes profundas, jardines de coral, buceos a la deriva y puntos con una sorprendente vida macro.
Es una ruta intensa y muy especializada, ideal para buceadores que quieren vivir Filipinas desde el mar, con una mezcla de grandes encuentros, arrecifes tropicales, corriente, macro, navegación y la comodidad de una vida a bordo centrada por completo en el buceo.
El gran atractivo es Monad Shoal, estación de limpieza donde pueden observarse tiburones zorro en inmersiones tempranas, siempre sujetos a condiciones naturales.
Otros puntos ofrecen arrecifes, pecios, peces tropicales, nudibranquios, caballitos, peces pipa, morenas y vida macro.
La isla también permite disfrutar de playas como Bounty Beach, paseos costeros y salidas en barco hacia zonas cercanas.
Para fotografía submarina, Malapascua combina grandes encuentros, macro y escenas de arrecife en un entorno isleño muy manejable.
La mejor época para Malapascua suele ir de diciembre a mayo, con mar más tranquilo y mejores condiciones de navegación.
Entre junio y noviembre puede haber más lluvia, viento y riesgo de tormentas, aunque el buceo sigue dependiendo de las condiciones diarias.
Los tiburones zorro pueden observarse en distintas épocas, pero para comodidad general del viaje, febrero a mayo suele ser una referencia muy recomendable.
El principal atractivo es la propia Playa de Alona, con arena clara, aguas tranquilas y un ambiente ideal para pasear, bañarse o salir en barco hacia zonas cercanas.
Desde Alona se accede a puntos de buceo y snorkel con peces tropicales, corales, tortugas ocasionales, bancos de pequeños peces y fondos adecuados para distintos niveles.
Las excursiones hacia Balicasag y otros islotes cercanos permiten ampliar la experiencia marina con paredes, jardines de coral y aguas de mayor riqueza biológica.
En tierra, Alona aporta gastronomía, atardeceres, ambiente costero y una base cómoda para visitar Bohol, incluidas las Chocolate Hills y el río Loboc.
La mejor época para Alona suele ir de diciembre a mayo, con días más secos, mar más estable y buenas condiciones para playa, snorkel y excursiones.
Entre junio y noviembre aumenta la probabilidad de lluvias tropicales y puede haber más variabilidad marítima, aunque muchas actividades siguen siendo posibles.
Marzo, abril y mayo son meses cálidos y luminosos, mientras que diciembre a febrero ofrecen temperaturas algo más suaves. Para combinar playa y visitas por Bohol, enero a mayo suele ser una referencia muy cómoda.
El paisaje más famoso son las Chocolate Hills, cientos de colinas redondeadas que cambian de color según la estación y forman una de las imágenes más singulares del país.
El río Loboc permite navegar entre vegetación tropical, pequeñas aldeas y escenas de vida local, mientras que los santuarios de tarseros filipinos acercan a una de las especies más emblemáticas de la isla.
En Panglao y zonas próximas aparecen playas, arrecifes, snorkel, buceo y salidas a islas como Balicasag, donde la vida marina es uno de los grandes atractivos.
Bohol también ofrece iglesias históricas, mercados, gastronomía local y paisajes rurales muy fotogénicos, con arrozales, palmeras y pueblos tranquilos.
La mejor época para Bohol suele ir de diciembre a mayo, con menor probabilidad de lluvia, buena luz y condiciones favorables para playa, visitas y navegación.
Entre junio y noviembre llega la etapa más húmeda, con chubascos tropicales y mayor variabilidad marítima, aunque el interior permanece verde y muy atractivo.
Enero a abril ofrece un equilibrio excelente entre clima, paisajes y actividades. En mayo puede hacer más calor, pero sigue siendo un mes interesante para combinar mar e interior.
En la ciudad destacan la Basílica del Santo Niño, la Cruz de Magallanes, el Fuerte de San Pedro y mercados donde se percibe la intensidad cotidiana de Cebú.
En el sur, zonas como Moalboal y las cascadas de Kawasan aportan snorkel, sardinas, barranquismo, agua turquesa y paisajes tropicales.
En el norte, Malapascua se asocia al buceo con tiburón zorro, mientras que otras islas cercanas ofrecen playas y arrecifes.
Para fotografía y cultura, Cebú combina iglesias, mercados, montañas, pueblos costeros, gastronomía local y escenas marinas muy variadas.
La mejor época para Cebú suele ir de diciembre a mayo, con clima más seco, buena luz y condiciones favorables para mar, cascadas y desplazamientos.
Entre junio y noviembre aumenta la probabilidad de lluvias y tormentas tropicales, aunque muchas zonas siguen siendo visitables con flexibilidad.
Enero a abril suele ofrecer el mejor equilibrio para combinar ciudad, buceo, playa y naturaleza en la isla.
El principal atractivo de Oslob es el encuentro con el tiburón ballena, una experiencia que permite observar de cerca a este gran pez filtrador en aguas costeras del sur de Cebú.
Además del mar, la zona permite visitar cascadas y paisajes de agua dulce como las cataratas Aguinid, con pozas, roca, vegetación tropical y un ambiente fresco muy distinto al de la costa.
El entorno combina pueblos costeros, pequeñas playas, embarcaciones locales, palmeras y vistas hacia el estrecho que separa Cebú de otras islas de las Visayas.
Para fotografía, Oslob ofrece escenas marinas, naturaleza tropical, vida local y el contraste entre el azul del mar y el verde de las cascadas cercanas.
La mejor época para visitar Oslob suele ir de diciembre a mayo, cuando el clima es más seco, el mar tiende a estar más tranquilo y las excursiones resultan más cómodas.
Entre junio y noviembre aumenta la probabilidad de lluvias tropicales y puede haber mayor variabilidad marítima, aunque la actividad sigue dependiendo de las condiciones locales de cada día.
Para combinar Oslob con Bohol, Moalboal y Malapascua, febrero a mayo suele ofrecer una buena combinación de clima, mar y luz para fotografía.